El promedio
de edad en la cual los adolescentes pierden su virginidad es cada vez más bajo,
debido a que el entorno en el cual están inmersos los involucra de manera
directa y casi obligada con el inicio de la vida sexual. En Chile es tan escaso
el conocimiento sobre sexualidad, sumándole además la poca confianza que
nosotros, los hijos(as) les tenemos a nuestros padres, que convivimos día a día
con una ignorancia colectiva que está dejando marcas serias en nuestra
sociedad.
Todos tenemos
claro que a medida que pasan los años el término “adolescentes” es mucho más amplio
en rango de edad, ya que hace no mucho tiempo llegar a los 15 años
aproximadamente era el logro que debíamos cumplir para hacernos llamar
adolescentes, “maduros” e invencibles.
¿Invencibles?
Si. Ese es el superpoder que creemos desbloquear, es una confianza que le
tenemos al mundo, ya que nada nos va a pasar porque poseemos una armadura que
nos permite hacer lo que sea sin salir dañados, nuestros amigos lo hacen, “yo
también puedo hacerlo”. Y este convencimiento nos lleva directo al camino de la
supuesta madurez que conseguimos perdiendo lo que a las mujeres nuestra
sociedad nos impone mantener y al hombre entregar a toda costa. Nuestra
Virginidad.
El inicio de
la vida sexual está marcado por lo general por una presión social, que se
convierte en psicológica y se representa de manera física, el joven que pierde
su virginidad primero es mejor valorado que el que no lo hace aun, dentro de un
grupo etario.
La sexualidad
sigue siendo un tabú en nuestro lenguaje cotidiano, ya que la población que
posee nuestro entorno es en su mayoría de la generación que le “temía” a
agregarla a una conversación, no hablamos de ella con libertad y mucho menos la
entregamos como algo natural, es por esto que los jóvenes deben valerse de
otras fuentes para poder conocer más del tema y así tomar una decisión al
respecto, es decir, viajan por internet, miran televisión y comparten opiniones
con otros pares que hacen exactamente lo mismo para reunir conocimientos, por
lo tanto el superpoder que los otros dicen poseer con el cual salieron ilesos
de su batalla se lo inculcan al que aun no toma su camino.
En conclusión
necesitamos educación sexual, ya que esta invencibilidad que los adolescentes
creen poseer se la inculcan ellos mismos porque no tienen mayores referencias
concretas sobre el tema y se dejan influenciar por las experiencias de los
demás, sin tener claro que todos reaccionamos, actuamos y podemos tomar
decisiones distintas sin ser enjuiciados. Lo importante en este momento es
enseñarle a la sociedad que el sexo y la
sexualidad no son algo negativo si no que la ignorancia sobre estos términos es
la que nos tiene encerrados en una burbuja de la cual no podemos escapar si no
nos arriesgamos a aprender.
